El amor es hambre
El amor es hambre
 

Artemisa tiene unos tiernos ¿cuatro? años cuando despierta junto a sus padres, que hacen el amor. Por ellos conocerá que el hambre es el primero de nuestros placeres. Al morir sus padres, el padrino y tutor de la núbil mujercita va guiándola, con amor, sabiduría y sutileza, al encuentro de sus sensaciones, de su erotismo, del placer... Por él descubrirá, lo mismo que con los otros lobos y caperucitas que se cruzan en su camino, que en realidad «en todo corazón habita un bosque» y que «el amor es el sentimiento más voraz».

Artemisa se vuelve así una joven libre, llena de ansias de explorar, y las satisface yéndose a un enclave turístico lleno de playas, sol, amantes y el encuentro con las delicias de la buena mesa. Artemisa aprende esos secretos y otros muchos, desarrolla sus talentos, inventa, innova, explora, y eso la lleva a ser una destacada chef y a abrir su propio restaurante de especialidades carnívoras: Corazón de Lobo.

«Lo prohibido tiene dedos, tacto. Por eso nos “tienta”. ¿No es tentar, la tentación, una metáfora en sí misma y perfecta? Es que siempre pensamos con el cuerpo. » Esta novela, que transita el borde que divide a lo prohibido de lo abismal, es prueba contundente de ello.


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