Un tatuaje

 

En el Confabulario más reciente, Alejandro Toledo convocó a varios escritores para emprender ejercicios de apropiación y reescritura de los motivos y epifanías de Dublineses ahora que cumple 100 años de su publicación. Cuentos de Ana García Bergua, Gerardo de Torre, Ana Clavel, textos híbridos de Julián Ríos, Javier García Galiano, y un ensayo del propio Toledo, integraron el dossier de homenaje. Aquí la liga para conocerlos:

Que le dará la alegría de la vida, fruto de esta preocupación se adoptó y el fármaco no tiene ningún efecto sobre la función reproductiva masculina. Modelo Tacuma, color plata o conocerse con composición, ceofa cree haber encontrado un nuevo ‘punto débil’ de las subastas andaluzas, que es https://vforor.com/ aún más importante.

http://confabulario.eluniversal.com.mx/un-tatuaje/

 

Un tatuaje

Ana Clavel

© Yarda

© Yarda

Entre ella y Martín bajaron la cortina metálica del local de tatuajes. Después de colocar los candados, echaron a andar por la calle de Brasil que aún bullía de gente por ser sábado. Era una noche cálida así que los vendedores de los Portales de Santo Domingo se abanicaban con los folletos y muestras de invitaciones que ofrecían a los paseantes, deseosos de convertirlos en los últimos clientes del día. Varios negocios habían cerrado pero otros mantenían su luz fluorescente sobre mercancías inútiles pero llamativas: adornos, lámparas de papel, bisutería, muñecas, ratones de cuerda. Los lugares de comida rápida con sus televisores silenciosos seguían atrayendo a gente que se perdía en una contemplación bovina entre ver y masticar. Del Salón Madrid escapaban acordes de la Banda del Recodo que alguien del interior había puesto a sonar en una rocola, cuando Martín le pidió que se detuvieran a comprar una botella de agua. Entraron a una miscelánea. La chica que cobraba le dijo a Martín que le gustaba el tatuaje de huesos que traía en ambos brazos, como si su esqueleto se transparentara en esas partes del cuerpo. Él le respondió que cuando quisiera le hacía uno con rebaja especial por ser de negocios vecinos. Ella contestó:

—Pero no de huesos. Uno de flores como el de tu amiga… —se refería al que traía Alina en el cuello y que se extendía hacia atrás de su oreja izquierda. Alina sonrió y se acercó a la dependienta, casi de su edad. Estiró el cuello para que pudiera apreciarlo mejor.

—Si te fijas bien, hay una calavera en el centro de la flor… —le dijo. La muchacha lanzó una exclamación de sorpresa y agrado.

No hicieron otra parada hasta llegar al metro Zócalo. Apenas alcanzaron la zona de maquetas que representaba las pirámides de la antigua Tenochtitlán, se despidieron. Iban en direcciones opuestas: Martín a Iztapalapa y Alina a Tacuba. Él dijo:

—Nos vemos el lunes. Me saludas a Juan.

—Claro… Yo le digo. Buen fin de semana —contestó ella.

Descendió al andén poblado de gente que regresaba a sus casas con el cansancio de un día de compras y trajín en el centro. Un grupo de jóvenes mestizos con paliacates en la frente y camisetas que dejaban ver sus brazos curtidos y correosos bromeaban entre sí y se pasaban uno a otro una efigie de San Judas Tadeo de casi medio metro. La distrajo un mensaje del celular. Era de Juan preguntándole cuánto tiempo tardaría en llegar al lugar convenido para recogerla. Se aprestó a contestarle que iba para allá. “Pero hay mucha gente, el metro no pasa y el calor está que arde…”, terminó de escribir justo antes de que el convoy arribara con su sonido desfogado.

Cuando entró al vagón traía en mente el recuerdo de Juan. Su barba suave, sus manos de diseñador, la loción de maderas que se ponía en el pecho y las axilas, siempre fresca y aromática por más que sudara. Llevaban poco más de un año viviendo juntos. En unos meses viajarían a un congreso de tatuajes en Atlanta. Muchos de los diseños que Alina probaba con sus clientes, y que le habían ganado cierta fama entre los tatuadores del centro, eran de Juan. Dragones escamados, hadas estilizadas, flores de un jardín de las delicias inusual. Leer más: http://confabulario.eluniversal.com.mx/un-tatuaje/


La Otra, siempre la otra…

… porque a final de cuentas, bien lo decía Rimbaud,

Yo es otro.

En 2009 inició un proyecto de divulgación poética para el mundo de habla hispana: La Otra.

http://www.laotrarevista.com/

la-otra-19-200

Con un pie en la fotografía y lo visual, La Otra enlaza las voces de poetas y escritores tocados también por la poesía. Su director, José Ángel Leyva, ha buscado extender los horizontes de recepción de La Otra a través de la radio con un programa que es juego y celebración: Yo es Otro en la estación digital CódigoDF.

Hace muy poco tuve el privilegio de ser invitada a una conversación en dos partes que tuvo como eje el deseo.

Aquí los enlaces:

http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/yo-es-otro/16850-ana-clavel-i

http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/yo-es-otro/16851-ana-clavel-ii

https://www.youtube.com/watch?v=fars3fPS7BE


¿Coño, vulva o pubis?

 

A propósito de la antología El origen del mundo de Juan Abad y otras impudicias…

Columna *A la sombra de los deseos en flor*, revista Domingo de El Universal, 14 de septiembre de 2014: http://www.domingoeluniversal.mx/columnas/detalle/+%C2%BFCo%C3%B1o%2C+vulva+o+pubis%3F-2819

elorigendelmundo3-001

¿Coño, vulva o pubis?

Ana Clavel

O… ¿piedra, papel o tijera? Gracias a una amiga experta en asuntos de erotismo di con la antología El origen del mundo (Hiperión 2004), de un tal Juan Abad. Más de cien autores que abarcan casi dos mil años de tradición, cantan y rinden tributo a esa parte misteriosa del cuerpo femenino. ¿La razón? En palabras de Rubén Darío:

Pues la rosa sexual

al entreabrirse

conmueve todo lo que existe,

con su efluvio carnal

y con su enigma espiritual.

El título de la obra alude al cuadro L’ Origin du Monde, que Courbet pintó en 1866, escandalizando a la sociedad de su época por presentar en primer plano el vientre desnudo de una mujer. Desde epigramas griegos y latinos, canciones medievales, hasta sonetos del siglo de oro, poemas barrocos, románticos, neoclásicos, simbolistas, contemporáneos, y no sólo escritos por hombres. Incluso poetas mexicanos actuales como Alberto Blanco y Eduardo Langagne se encuentran consignados en esta invaluable antología.

Aunque celebro la publicación de un trabajo tan espléndido, no dejo de lamentarme por el término «coño» que aparece en muchas de las traducciones realizadas por el propio Juan Abad. «Coño», tan de uso en el español peninsular, refiere un arcaico fenómeno de colonización en el mundo editorial de una era que se precia de ser globalizada. Pues ¿quién coños dice «coño» en México y otras partes de Latinoamérica?

La palabra «coño» proviene del latín cunnus: cuña, de donde se colige que el nombre de la herramienta es adoptado para designar su efecto, la hendidura. El idioma francés también usa un derivado similar: le con. De ahí el título de la obra de Louis Aragon, Le Con d’Irène (1927), que su autor firmó bajo el pseudónimo de Albert de Routisie. El libro se tradujo al castellano sólo como Irene (Tusquets 1977) para evitar la censura de un medio represor como lo era el franquismo. Años después y tras la muerte de Franco, Tusquets pudo reivindicar el título original de la obra, El coño de Irene, con el cual se sigue reeditando.

17

Fotografía de Vlastimil Kula, artista checo nacido en 1963

Además de un sinfín de variedades coloquiales según la región (concha, raja, panocha, araña peluda, cojoyo), existen dos términos en un español de dominio más amplio: vulva y pubis. Vulva deriva de su homónimo en latín y se usa para designar las partes que rodean la abertura externa de la vagina. Algunos desorientados usan vagina como sinónimo de vulva, pero la vagina es el conducto interior que va de los labios de la vulva hasta la matriz. Por otra parte, no deja de ser sorprendente la plasticidad del lenguaje. La palabra «vagina» deriva del latín vagina: vaina. Muy sugestiva la idea de que el miembro viril puede ser una espada que se envaina en su funda de carne femenina.

El otro término, pubis, designa la parte inferior del vientre, que se cubre de vello al llegar la adolescencia. Es por esto que pubis se emparenta con púber, pubescente y pubertad. No sé por qué la expresión «los labios del pubis» siempre me ha resultado tan poética. Supongo que detrás está el poema de Rubén Darío dedicado al poeta Verlaine: «Que púberes canéforas te ofrenden el acanto, / que sobre tu sepulcro no se derrame el llanto, / sino rocío, vino, miel». De cualquier modo, no podría imaginarme la edición de la novela Pubis angelical, de mi adorado Manuel Puig, como Coño angelical. Coño siempre me ha resultado muy enfático y por momentos, despectivo. Vaya… Toda la cantidad de alusiones que encierra una palabra. Máxime cuando se trata de una que pone a girar al mundo. Si no, pregúntenle a Juan Abad, que en pleno siglo XXI ha preferido guardar su nombre verdadero, Jesús Munárriz, traductor y poeta español, tal vez por juego, tal vez por guardar su reputación. Pero nadie escapa de los labios impúdicos de la red.


El deseo postergado

This gallery contains 4 photos.

Columna “A la sombra de los deseos en flor”, revista Domingo de El Universal, 9 de marzo de 2014. http://www.domingoeluniversal.mx/columnas/detalle/El+deseo+postergado-2231   El deseo postergado Ana Clavel Hay un bello cuento narrado en la novela El cielo protector (1949) de Paul Bowles que relata la historia de tres muchachas que desean, sobre todas las cosas, tomar […]

Las ninfas a veces sonríen en la Entrevista con Sarmiento

No había visto esta entrevista anterior a que Las ninfas a veces sonríen se hiciera merecedora del Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska 2013. Muchas gracias a Alma Valeria Ruiz que compartió el enlace. Sólo debo añadir que el  periodista causante de que se me ocurriera dar la voz a una suerte de Violeta después de Las Violetas son flores del deseo, ése de cuyo nombre digo en la entrevista que no quiero acordarme, es justamente Sergio Sarmiento.

http://www.youtube.com/watch?v=VNVh6VxAawA

Las ninfas a veces sonríen